Con el suicidio ahora siendo una epidemia internacional, un simple arrebato y ella sería enviada a El Programa, el único tratamiento aprobado. Los padres de Sloane ya han perdido un hijo; ella sabe que serían capaces de hacer cualquier cosa para mantenerla con vida. También sabe que todos los que han pasado por El Programa regresan con la mente en blanco. Debido a que su depresión se ha ido—al igual que sus recuerdos.
Bajo constante vigilancia en su casa y en la escuela, Sloane pone buena cara y guarda sus sentimientos tan profundamente como puede. La única persona con la que puede ser ella misma es con James. Él ha prometido que los mantendrá seguros y fuera del tratamiento, y Sloane sabe que su amor es lo suficientemente fuerte como para soportar cualquier cosa. Pero a pesar de las promesas que se hicieron, se está haciendo más difícil ocultar la verdad. Ambos se están debilitando. La depresión los está alcanzando.
Y EL PROGRAMA VIENE POR ELLOS.
